24 de mayo de 2010

Rescatemos la Humildad




Tengo poca experiencia real en lo que a relaciones BDSM se refiere y reconozco que me muevo poco por el mundo de los foros… Realmente me siento un poco más cómoda cuando escribo para mí, en mi blog, algo un poco más personal.
La razón principal es que no me gusta ser juzgada y lamentablemente aun dentro del BDSM esa parece ser una plaga extendiéndose silenciosa y peligrosamente.
Somos seres humanos y eso significa que erraremos en nuestro caminar más de una vez… TODOS lo hemos hecho y seguiremos haciéndolo, también es cierto que por nuestra propia naturaleza nos agruparemos con aquellas personas que mas nos identifiquen (un gran ejemplo es esta comunidad de Facebook) y es mas natural aun que evaluemos las experiencias de otras personas, creándonos una opinión personal de acuerdo a los conocimientos que tengamos de dicha situación. Todas esas cosas son naturales y no las cambiaremos en la búsqueda de un mundo ideal, pues es la diversidad la que nos permite crecer.
Mucho se ha hablado de los “amitos” o las “sumisitas” que pululan en la red y que nos han hecho perder el tiempo me atrevería a decir que a todos. Pero con preocupación veo que últimamente el problema radica también en Amos y sumisas con experiencia, reales, que han leído mucho del tema, que tienen su historia, que han crecido en ella, que han aprendido y conocen bien de sensaciones, de entrega, de esa pasión ciega que todos buscamos sentir. Y que inexplicablemente se han creado un trono desde el cual juzgan a aquellos que un poco mas abajo comienzan un camino, dan sus primeros pasos, tropiezan.
Con cuanta decepción he tenido que sentir que varias de esas grandes personas que leía en algún blog o de las que tenia tan buenas referencias, se dirigen hacia mi con prepotencia, olvidando la cortesía, sin responder un saludo, sino preguntando directamente qué busco, respondiendo a mis preguntas con el fastidio de lo absurdo o cortantes y distantes, como quien no debería involucrarse con “una persona como yo”…
Sumisas que ponen en duda mi camino cuando digo que para mí es un límite aceptar un tercero en la relación, o que se quedan en silencio sin responder mis saludos, muy ocupadas siempre para conversar.
Amos que participan activamente en foros, en face, que comparten opiniones y me eliminan de su MSN porque no accedo a desnudarme u ofrecerles sumisión sino que digo “seamos amigos”.
No, esa actitud no me hace sentir mas sumisa… ni considero que le otorgue a ellos mas poder, por el contrario me frena y decepciona y me hace considerar si verdaderamente vale la pena seguir intentando conocer personas.
Y cuánto daño terminan haciéndole los “grandes sabios” al BDSM a los que iniciamos con un montón de dudas y preguntas, Sí, ahora todos dirán que “no hay sabios en el BDSM” que aquí todos estamos “para aprender” pero la verdad es que me gustaría que fuesen los hechos los que le dieran vida a esas frases. Y no mi propia esperanza.
Si, lo se, soy la persona menos indicada para hablar de estas cosas, pues mi propio camino se ha visto lleno de tantos inicios y finales que un gran numero de Amos y sumisas me consideran una poco seria en el caso de que tenga la fortuna de que aun me consideren sumisa, sin embargo, soy conciente de mis propio deseos y necesidades y estos siguen diciéndome que aunque mi camino haya sido distinto, con mas pausas o avance mas lento, yo soy una mujer sumisa.
No quiero con esto crear un debate interminable de opiniones vacías…. Es solo una invitación a que todos pensemos un poco… Quizás al cruzar alguna esquina dejamos olvidada la humildad y nos haría bien recuperarla, aunque para eso debamos volver sobre nuestros pasos, cosa que no siempre es errónea.
A los Amos pues solo decirles que por encima del rol está su propia imperfección, su humanidad y que no es necesario esconderla para hacerse más fuertes. Reconocer los errores y corregirlos, es lo que realmente les permitirá seguir manteniendo el control.
A las sumisas… pues creo que aun mas decepcionante que un Amo déspota es una sumisa presuntuosa, que menosprecie el caminar de otra sumisa o banalice sus dudas y temores, que juzgue los errores de quienes no hemos tenido la fortuna de encontrar un Amo que permanezca a nuestro lado guiándonos.
No se trata de callar y soportar, se trata de recuperar la humildad al expresarnos, si tienes claras tus ideas porque quieres imponerlas a todos? Son TUS convicciones, permitamos que cada uno cree sus propias opiniones, respetemos a quienes no piensan igual, pero un respeto sincero, no hipócrita… y si alguien nos disgusta simplemente dejemos que siga su camino sin nuestra compañía, pero no caigamos abiertamente en discusiones estériles donde lejos de sacar una enseñanza terminemos simplemente destruyendo la imagen de alguien que quizás sencillamente cometió un error.
Somos una comunidad BDSM no somos la KGB ni la GESTAPO.
Seamos humildes en nuestro caminar, que el orgullo oxida las bases y aleja a quienes aun desde sus comienzos pueden hacernos crecer.


21 de mayo de 2010

Ella soy yo




Cuando el sol se coló por la ventana, encontró a Ella aún dormida… Costaba creer que allí en el piso duro y frío finalmente había conseguido descansar… pero era lo que se reflejaba en su rostro, la paz de quien duerme con la conciencia en silencio.

Su reloj interno comenzó a susurrarle que era hora de despertar y Ella se movía intentando que callara y robarse unos minutos más de descanso y silencio. Pero acabó abriendo los ojos…
Se quedó allí varios minutos, despertando, mirando los rayos de sol que entraban por la ventana, reconociendo el ruido de las calles, escuchando las voces de quienes caminaban calle abajo... Y sonrió… Por primera vez había despertado sin miedo.

Se estiró todo lo que pudo, hasta que dolía… Y sonrió al relajarse y sentirse tan descansada. Se levantó y fue al espejo…
Al igual que la ciudad, Ella también resplandecía, las pasiones debajo de su piel, los recuerdos de las sonrisas, incluso el tono de las lágrimas… Todos ellos contribuían para que al mirarse Ella comprendiera que había llegado el momento de seguir adelante…
Reconocía esos momentos, no era la primera vez que Ella caía en el camino, por eso sabia reconocer cuando llegaba la hora de avanzar…

Ya había llorado sus muertos, ya había perdonado sus errores… Y eso era lo mas difícil, perdonarse a si misma… Dejar de reprocharse… Dejar de culparse por sentirse sumisa, por necesitarlo, por desearlo, por esa búsqueda que había hecho y en la cual se había equivocado tanto.

Ella sabía que ahora venía la parte más dura, la más larga, la de mayor crecimiento y por eso también la más importante… Despedirse de El. Al menos de una parte…
Desde que apareció en sus sueños El había sido el ideal que Ella buscaba… En su mente estaba dibujada su silueta, y sus deseos se acoplaban con una precisión increíblemente seductora… todo cubierto con una piel de sentimientos que de apariencia frágil, era la fuerza y las bases… eran esos sentimientos los que dejaban huella. Y eran esas huellas las que ella había querido reconocer en el camino.

Había costado, mucho había costado pero cuando Ella miró su camino sin pudor, descubrió que no podía seguir aferrada a un sueño. Y El era un sueño, era un hombre sin defectos, era un Amo inexistente…
No se trataba de renunciar se trataba de hacer de su camino algo real, Ella era humana, lo veía en el espejo, lo sentía en sus caricias… era imperfecta, lo reconocían sus errores, lo confirmaban sus lagrimas… era sumisa y era valiosa….

El, no era el Amo que ella debía esperar… Había confundido las señales….

Ella le recordaba perfecto en sus sueños aunque nunca había visto su rostro, recordaba su mirada profunda e intimidante…. Y volvió a sonreír… Que distinto era todo cuando se encendían las luces y se “veía” de verdad.

El sólo era un espejo de sus propios deseos. Era la verdad…

El era su sumisión… no era un Amo quien le susurró que no abandonará su búsqueda, que esperara antes de rendirse. Era su sumisión, pidiendo no sentirse abandonada, luchando para no caer al olvido….
Ella durante muchos años había controlado tanto sus deseos, que su sumisión se hizo un sueño y se coló en sus pensamientos, se hizo piel y súplica… se hizo presente para recordarle que huir de su esencia la dejaba vacía…

Recordó lo que había leído hacía muchos años… “La hora más oscura es la que precede a la luz” Y la esperanza tomó su mano y le dibujó una sonrisa sincera…

Ella solo cerró sus ojos un segundo… pero no hacía falta mucho más… Al abrirlos el mundo ya no estaba de cabeza…


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Me miré al espejo de nuevo y reconocí mis ojos…
Todo había pasado… Ella era mi piel y mis sueños, mis deseos y mis esperanzas, mi protección y mi seguridad… Pero no sería nunca mi escondite….

Ella soy yo…

Verónica Sumisa… una mujer, sumisa, apasionada, soñadora y real…

Bienvenidos todos a mi nuevo hogar…

15 de mayo de 2010

Transforma la noche...


Ella suspiró… no tenía caso seguir intentando dormir.
Estaba agotada, las últimas noches no había hecho otra cosa que retorcerse entre las sabanas tratando de encontrar alguna posición medianamente cómoda que le permitiera relajarse, pero la cama tenia vida propia y parecía decidida a robarle sus sueños, las noches se hacían lentas y agotada se levantaba cada mañana, con el cuerpo pesado y la mente nublada.
El reloj que tenia en su mesa de noche, marcaba con firmeza las 2.21am… Ella bajó de la cama y fue hasta su ventana, aun envuelta en las sombras. En apariencia la ciudad dormía en calma, pero Ella sabía que la vida rugía aun en los rincones más oscuros y que esa calma en la que podía perderse no era más que el refugio del corazón de la ciudad, eran esas noches las cómplices de los amantes y los verdugos, eran las sombras las que cobijaban las lagrimas de los solitarios y las que inspiraban los versos de los poetas. Eran las noches las que purificaban la ciudad y le permitían un amanecer de colores vivos y calores que daban vida.
Así es mi vida – Pensaba ella mientras contemplaba las solitarias calles de la ciudad – oculto en las sombras mis verdaderas pasiones y reflejo solo la felicidad que esas pasiones me permiten.
Es mi alma sumisa la que vive en la sombras, oculta de quienes no saben apreciarla, escondida de quienes quieren aprovecharse… pero latiendo como mi propio corazón, dándome vida y aliento.
Seria posible el abandono?
En los últimos días se había encerrado y dejado abrumar por un montón de preguntas, dudas, situaciones y había decidido que lo mejor era abandonar ese mundo… El no era más que la personificación de un sueño infantil y la realidad era que en sus días Ella seguía sola… buscando con desesperación un rostro que no existía, un hombre que no llegaría.
Y cuando la frustración la abrumara, Ella se sentó y escribió una carta de despedida.
Ya no era feliz. Y abandonaba…
Ahora, en mitad de la noche, con una ciudad desnuda frente a ella, se preguntaba si ese abandono era posible aun cuando sabia que el camino al olvido no existe y que el camino hacia la indiferencia es doloroso y está lleno de incertidumbre.
Ella sentía vergüenza de si misma… de sus inicios y sus finales, de sus esperanzas puestas en la persona equivocada, de buscarlo a El en cada cuerpo, en cada sensación, en cada noche. Esperanzas inútiles, sueños burlados, círculos de vicio y de dolor que Ella lograba romper, pero que dejaban heridas dolorosas y cicatrices cada vez más difíciles de sanar.
Cuánto quisiera poder comenzar desde cero, sin la prisa del miedo, o de la desesperación, sin temor de abrazar la soledad…
Al mirar la ciudad, entendía que podía dejar que la oscuridad lo cubriera todo, pero aun así, las pasiones seguían vivas en medio de la noche…
Podía hacer silencio, pero solo conseguiría que los suspiros de sus deseos se escucharan con más fuerza.
Ella miraba la ciudad y las lágrimas corrían por sus mejillas con una suavidad que la acariciaba… Sentía la brisa fresca que rozaba su piel y poco a poco dejó caer su cuerpo al pie de la ventana. El frío del piso lejos de alejarla, le hizo sentir segura, abrazó sus rodillas y entonces todo fue incontrolable…
Las lagrimas comenzaron a desbordarla y Ella recordó noches prohibidas, sueños cumplidos, pasiones que inundaban sus sentidos… Allí, acompañando a la ciudad en su noche, Ella se atrevió a mirar como nunca antes las huellas que había dejado en el camino. Y lloró, de rabia, de dolor, de miedo, de súplica… Lloró por El, por su silencio, por su distancia, por su ausencia… Lloró por la fe que quería arrancar de su corazón, lloró por la fuerza con la cual su sumisión resistía y lloró porque las dudas iban cediendo espacio a la serenidad y por primera vez en muchas noches, ya no luchaba…
El sueño comenzó a llegar poco a poco, y Ella acurrucó su cuerpo en el piso y cerró sus ojos.
Sabía que al despertarse nada volvería a ser como antes…. Ella era la ciudad y la ciudad era su historia… Y en la noche a pesar de la calma, su corazón latía alimentado en la oscuridad por los amantes, los poetas y los locos que daban una parte de ellos en ofrenda a sus pasiones, a su esencia, como tributo a sus sueños y al alma que deseaban que siguiera viva… Y en el amanecer, la luz del sol iluminaba pero era la pasión que ocultaba la noche la que permitía que mas allá de la luz, resplandecieran las calles con los tesoros que se ocultaban, con las ofrendas y las sonrisas, con el placer, las perversiones, los sueños, la lujuria, la paz y el amor que se desbordaba en cada noche… Las lágrimas también limpian el alma, aun en los lugares donde la luz solo ha llegado en un reflejo.

Ella no volvería a ser como antes… Y era esa certeza la que dibujaba una sonrisa en su rostro al tiempo que su cuerpo, relajado y vencido encontraba finalmente el camino a casa…
Quizás si Ella dejaba de buscarlo... El vendría…

29 de abril de 2010

Génesis


“…Una sumisa tiene que ser el lugar de descanso, de refugio y de pasión de su Amo, tiene que ser el lugar al que su Dueño esté deseando volver para encontrar sus momentos inolvidables, su lugar de desconexión del mundo real y de conexión con sus instintos y fantasías, tiene que representar un lugar de confianza y en el que ser él mismo… la sumisa tiene que ser un lugar al que el Amo tiene que querer volver para SENTIR…”

Cuando Ella leyó ese párrafo, quedó paralizada ante la descripción de sus deseos. ¡Eso era lo que Ella quería ser para El!
¿Dónde estaba? Por qué estaba demorando tanto en volver…
Sabía que debían encontrarse pronto, sabía que si no le encontraba, las cicatrices que se acumulaban en su alma terminarían cerrando la puerta. Ella sintió miedo esa noche, tristeza y frustración por todas las emociones que quedaban enredadas en sus pensamientos, por los deseos de entregarse… Pero El seguía lejos…
Esa noche Ella estaba acostada en su cama… desnuda… pensando en las noches que había pasado esperándolo… En las veces que había creído encontrarle y en las lágrimas que había derramado al descubrir que los ojos en los cuales se miraba no eran los de El.
Y a la luz de la luna Ella Recordó…
Aun era una niña cuando le sintió por primera vez.
El llegó en sus sueños… Sereno y silencioso como los hombres sabios, apasionado e irresistible como el mejor de los amantes, Intimidante y seguro como los sádicos, tierno y dulce como los príncipes.
El la tomó en sus brazos y la alejó de su realidad, Ella asustada, luchó con fuerza por zafarse de su abrazo y recuperar la libertad, pero sin poder evitarlo sus ojos se cerraron y Ella se recostó en su pecho, dejando que el olor de El fuese invadiéndola, haciéndose parte de su aliento, de sus células, de su Alma… El la hipnotizaba y Ella se rendía.
El no le hizo daño… Las primeras noches sólo la observaba mientras Ella avergonzada trataba de cubrirse, sus escasas ropas la hacían sentir vulnerable y nerviosa, no podía levantar la mirada. El estaba allí, totalmente vestido… resguardando su rostro entre las sombras. Pero Ella se estremecía, no podía evitar sentir la mirada de El sobre sus carnes, su piel virgen, sus deseos confusos, su vergüenza.
Ella inexplicablemente sabía lo que debía hacer cada noche. Y de rodillas, en silencio, tomaba aquel trozo de tela que estaba a su lado y con calma se dedicaba a asear el piso del gran salón. El sudor corría por su frente y sus brazos dolían por el esfuerzo… Parecía una tarea de nunca acabar, pero ella no se negaba a cumplirla…
El volvía en sus sueños al menos una vez cada semana, Ella ya no tenía miedo… Pero se preguntaba ¿quién era El? ¿Por qué llegaba a sus sueños y se imponía de esa forma? Algunas noches levantaba un poco la mirada, pero El parecía demasiado imponente. No distinguía con claridad sus facciones, pero sentía que era hermoso… y temible.
Ella comenzó a esperar esos sueños, esas noches… con la rabia de quien se sabe perdiendo la batalla, con el deseo de quien necesita sentirse vencido. En su mente de niña El no tenía nombre, ni título, no tenía rostro… Pero en cambio tenía carácter… Tenía presencia y seguridad en el andar. Y Ella sentía que tenía algo más… PODER
Poco a poco Ella se sentía parte de ese salón, de ese miedo, de ese hombre… de ese silencio que los unía. Ella sabía que sus almas se hablaban, lo sentía… pero no lo comprendía. A momentos El aparecía de pronto detrás, Ella no le veía, pero su presencia era tan imponente que cerraba sus ojos, temerosa y ansiosa. El acariciaba sus cabellos, olía su perfume y se alejaba en silencio… Cuando Ella abría los ojos… El ya no estaba en sus sueños y Ella, totalmente sola miraba a su alrededor una realidad donde El no la acompañaba.
Una noche Ella esperó que El se acercara, sintió sus manos grandes y fuertes rodear su cintura y levantarle en el aire sin esfuerzo, sintió como El la apretaba contra su pecho mientras su cara se hundía en sus cabellos y el calor de su aliento la estremecía.
Ella inesperadamente se volvió a El y por primera vez quedaron frente a frente…
Sorprendido El la sujetó con fuerza y la atrajo hacia su pecho… Pero Ella comenzó a resistirse como nunca, cansada de silencios, quería exigirle que le hablara, quería saber la historia detrás de esos sueños que cada día se hacían más necesarios para Ella. Comenzó a gritar y a moverse, El no quería hacerle daño, trataba de inmovilizarla, aunque le divertía, y Ella al verle sonreír luchaba aun con más fuerza… Y entonces esa noche cambió todo… El se acercó a su rostro y la besó.
….Ella intentó seguir forcejeando pero le dolía la firmeza de sus manos en la piel, entonces se rindió, había dejado de moverse y en cambio dulcemente se entregaba al beso de ese hombre sin historia y sin palabras, que había llegado de la nada y que la poseía con una pasión desconocida. Sus lenguas se acariciaban con suavidad y sus cuerpos se acoplaron como las mitades de una misma alma.
De pronto ambos entendieron que eso no debía pasar… Ella aun tenía alma de niña y aunque su esencia ya comenzaba a despertar, aun debían pasar muchas noches antes de poder rendir su voluntad a su Señor.
El detuvo su beso, Ella con sus labios enrojecidos y húmedos, gimió suplicando… El la abrazó con fuerza y susurró en su oído una sola palabra… “Espérame”
Ella gimió incontrolable al sonido de su voz… y se aferró a su pecho, cerró los ojos con fuerzas y respiro profundo para que su olor la embriagara, para que se hiciera parte de Ella.
Cuando abrió los ojos El no estaba. Ella abrazaba con fuerza su almohada, sola… Fue la primera noche que lloró por El
Ella esperó cada noche que volviera… pero el tiempo pasaba y las noches se hicieron monótonas y frías. Ahora soñaba tonterías como todas las adolescentes… De pronto ya no recordaba con exactitud sus sueños… el rostro del hombre que tanto había esperado, se había confundido con las sombras, había olvidado los detalles de aquel salón, pero no olvidaba su mirada… su fuerza… su imponente presencia.
Algunos días mientras Ella compartía con sus amigas la brisa traía el perfume de El y entonces se quedaba silenciosa y pensativa, quería pensar que todas esas noches no habían sido mas que experiencias previas a su propio desarrollo, quizás eso le pasaba a todas las adolescentes.
Nunca le contó a nadie sus sueños. De alguna forma siempre supo que ese debía ser su secreto.
Pero Ella y El formaron parte del mismo ser al principio de los días y sus almas se reencontraron en esas noches en las que Ella se rindió y a pesar de su juventud e inocencia se entregó a la voluntad de El con convicción.
Ella creció y poco a poco fue dejando sus deseos debajo de las normas sociales. Escondidos debajo de sus sueños, queriendo olvidarlos y disfrazarse de mujer realista y moderna. Sintiendo que a momentos palpitaban molestos y protestaban. Pero confiaba poder mantenerlos firmes en el olvido.
El volvió a su mundo… y siguió librando sus batallas, aprendiendo del enemigo, fortaleciendo su carácter con cada derrota. Sabía que debía encontrarla de nuevo. Sólo debía ser paciente.
Ella comenzó a vivir, su piel comenzó a despertar y sus deseos comenzaron a protestar con voz fuerte… en silencio comenzó a recordar aquella noche… y le buscaba… en los besos de los jovenzuelos ansiosos e inexpertos, en las caricias prohibidas de unas manos frías e inseguras… En los orgasmos fingidos y en los cuerpos vacíos que compartían su cama.
Cada vez sus sueños volvían con mas fuerza.. La frustración de las noches incompletas le recordaba que estaba escapando de su destino, que estaba perdiendo su rumbo.
Ella estaba confundida, algunas noches, algunos sueños… un hombre… El siempre parecía decirle algo pero despertaba pronto y le era imposible recordarlo. Algo hacía falta… y una noche cuando un amante oscuro se hizo espacio en su cuerpo Ella recordó la nota que faltaba de ese pentagrama.
Cuando cerró sus ojos para concentrarse en el placer que como siempre era lejano, El volvió a su lado, como aquella noche, para susurrarle en su oído con suavidad y una firmeza absoluta…
“Espérame”
Y Ella supo que no había vuelta atrás… Esa noche aunque su cuerpo no estuviese presente, aunque aun no le viese, aunque no pudiese tocarla… De forma inexplicable El había vuelto.

26 de abril de 2010

Inesperado...


No se exactamente cuando dejaron mis palabras de comprenderse... pero como en la construccion de la Torre de Babel de pronto todo perdió sentido para El... y no fui capaz de lograr que entendiera... Yo hablaba y hablaba pero lo hacía en una lengua desconocida... y quise, realmente quise que me entendiera... pero las palabras no tenian sentido...
Desperté y mi mundo estaba de cabeza...
La mudanza sigue en pie... solo que al cerrar la puerta de esta casa dejo dentro de ella mas de lo que pensé... incluyendo los recuerdos de una relación en la que creí y me entregué y que se ha terminado por completo.
He elegido mi libertad. El no me la dio.. yo la elegí... Mi razón? Prefería perder Su collar y no perderLe el respeto. Yo solo quería proteger la esencia de lo que ambos sentíamos, nuestra raíz... para que a la vuelta de unos meses estando ya frente a frente pudiésemos cultivarla de nuevo... Hay momentos en los que dejar las cosas a tiempo puede significar un futuro. Al menos, eso creí... No supe explicarlo o El no supo entenderlo... la realidad es que para El no había nada que proteger.
Y se fue y yo me quedé con una libertad que elegí... pero con una soledad que no estaba en planes...
Ahora... a seguir en el camino... que las maletas hay que hacerlas de nuevo, mientras mi mundo, poco a poco vuelve a poner las cosas en su lugar. Espero que no tarde demasiado.

23 de abril de 2010

De mudanza


Los últimos días las cosas han sido un poco difíciles para mí. Mi Amo ha tenido que dedicarse a sacar adelante unos proyectos importantes, lo cual ha limitado en mucho Su tiempo a la par de que en mi vida personal han explotado algunas situaciones que me han hecho necesitarLe. El ha estado allí, pero a mi no me ha parecido suficiente.

Esa ha sido la tierra fértil en la cual han germinado las dudas y me he sentido abandonada. Olvidando así, que no pasa un día sin que se comunique conmigo por el MSN, que a pesar de lo ocupado que está y de la trascendencia que tienen esos proyectos en Su vida, siempre consigue un momento para saludarme, para responder mis preguntas o acompañarme.

Todas estas situaciones me han hecho sentir avergonzada y me han llevado a un periodo de reflexión.
Mi Amo no ha tenido una tarea sencilla conmigo, pero es admirable Su paciencia, Su constancia y Su confianza en mi.

Se que he cambiado, se que no soy la misma sumisa que comenzó a escribir en este blog hace un par de años cuando conocí a Osh. Muchas cosas han pasado desde entonces, en este caminar me he tropezado, he caído, me he levantado y he decidido seguir.

Se que he mejorado en algunas cosas y que he ido conociendo un poco mas de mi misma, pero también creo que arrastro tantas cosas innecesarias que mi caminar se ha hecho mas lento y que me hacen cansarme al menor esfuerzo.
Es por ello que he decidido dar fin a este blog que nació como verónica de Osh y ha ido evolucionando hasta llegar a ser verónica{AO}. No voy a eliminarlo... pero es hora de construir una nueva casa para mí.

Es hora de volver a mi esencia y reencontrarme con la sumisa que soy. Es ella la que me ha susurrado todos estos días, que estoy cometiendo un error, que he olvidado la humildad de mi entrega y que no he sabido valorar lo que tengo.

A mi Amo, GRACIAS, por este tiempo de reflexión que me ha dado, gracias por Su apoyo, por acompañarme, por ser paciente y por creer en mi. Espero nunca defraudarlo y si lo he hecho Le pido perdón con todo mi corazón y confío en lograr que Usted se sienta orgulloso de Su obra.

A quienes me han acompañado hasta aquí, GRACIAS MUCHAS GRACIAS, por las veces que comentaron, por las veces que me apoyaron, por las visitas que hicieron en silencio.
Gracias por los minutos de vida que han inyectado a mis letras.

En cuanto mi nueva casa esté lista, serán cordialmente invitados a ella… y espero no dejeis de visitarla.
Por ahora debo dejarles... con ilusion voy a empacar el cariño, el aprendizaje, los bonitos recuerdos y todas las lecciones aprendidas que debo llevar a mi nueva casa...
Los últimos días las cosas han sido un poco difíciles para mi, sin emba
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