8 de enero de 2011

Rompiendo barreras



"Le cogí las manos. Él podía conocer los misterios de la Diosa, pero de amor sabía tanto como yo. Por mucho que hubiese viajado.

Y tendría que pagar un precio: la iniciativa. Porque la mujer paga el precio más alto: la entrega.

Estuvimos cogidos de las manos durante un largo rato. Leía en sus ojos los miedos ancestrales que el verdadero amor coloca como pruebas a ser vencidas. Leí el recuerdo del rechazo de la noche anterior, el largo tiempo que pasamos separados, los años en el monasterio en busca de un mundo donde esas cosas no ocurrían.

Leía en sus ojos los millares de veces que había imaginado aquel momento, los escenarios que había construido a nuestro alrededor, el corte de pelo que yo debía de llevar y el color de mi ropa. Yo quería decir «sí», que sería bienvenido, que mi corazón había ganado la batalla. Quería decirle cuánto lo amaba, cuánto lo deseaba en aquel momento.

Pero continué en silencio. Asistí, como en un sueño, a su lucha interior. Vi que tenía ante él: mi «no», el miedo de perderme, las palabras duras que había oído en momentos semejantes, porque todos pasamos por eso, y acumulamos cicatrices

Sus ojos empezaron a brillar. Sabía que estaba venciendo todas aquellas barreras.

Entonces solté una de sus manos, cogí un vaso y lo puse en el borde de la mesa.

— Se va a caer —dijo él.

— Exacto. Quiero que tú lo tires.

— ¿Romper un vaso?

Sí, romper un vaso. Un gesto aparentemente simple, pero que implicaba miedos que nunca llegaremos a entender del todo. ¿Qué hay de malo en romper un vaso barato, si todos hemos hecho eso sin querer alguna vez en la vi-da?

— ¿Romper un vaso? —repitió—. ¿Por qué?

— Podría dar algunas razones —respondí—. Pero la verdad es que es sencillamente por romperlo.

— ¿Por ti?

— Claro que no.

Él miraba el vaso en el borde de la mesa, preocupado de que fuese a caerse.

«Es un rito de pasaje, como tú mismo dices —tuve ganas de decirle—. Es lo prohibido. Los vasos no se rompen adrede. Cuando estamos en los restaurantes o en nuestras casas procuramos que los vasos no queden en el borde de la mesa. Nuestro universo exige que tengamos cuidado para que los vasos no caigan al suelo.»

Sin embargo, seguí pensando, cuando los rompemos sin querer, vemos que no era tan grave. El camarero dice «no tiene importancia», y nunca en mi vida, he visto que en la cuenta de un restaurante hayan incluido el precio de un vaso roto. Romper vasos forma parte de la vida y no nos hacemos daño a nosotros ni al restaurante ni al prójimo.

Moví la mesa. El vaso se bamboleó, pero no cayó.

— ¡Cuidado! —dijo él, instintivamente.

— Rompe el vaso —insistí.

Rompe el vaso, pensaba para mí, porque es un gesto simbólico. Trata de entender que yo rompí dentro de mí cosas mucho más importantes que un vaso, y estoy feliz de haberlo hecho. Mira tu propia lucha interior, y rompe ese vaso.

Porque nuestros padres nos enseñaron a tener cuidado con los vasos, y con los cuerpos. Nos enseñaron que las pasiones de la infancia son imposibles, que no debemos alejar a hombres del sacerdocio, que las personas no hacen milagros, y que nadie sale de viaje sin saber adónde va.

Rompe el vaso, por favor, y libéranos de todos esos conceptos malditos, de esa manía de tener que explicarlo todo y hacer sólo aquello que los demás aprueban.

—Rompe ese vaso —pedí una vez más.

Él clavó su mirada en la mía. Después, despacio, deslizó la mano de la mesa hasta tocar el vaso. Con un rápido movimiento, lo empujó al suelo.

El ruido del vidrio roto llamó la atención de todos. En vez de disfrazar el gesto con alguna petición de disculpas, él me miraba sonriendo, y yo le devolvía la sonrisa.

— No tiene importancia —gritó el chico que atendía las mesas.

Pero él no le oyó. Se había levantado, me había cogido por los cabellos y me besaba."


Extracto de "A orillas del rio piedra me senté y lloré" de Paulo Coelho

27 de diciembre de 2010

Querido año 2010:


Querido Año 2010:


Sé que estas muy ocupado preparando las maletas para irte… Has trabajado duro y ya estas a punto de recibir a tu reemplazo… Y no es que yo quiera que te quedes, (ando ansiosa por recibir a tu hermano) pero quería contarte por qué creo que has sido maravilloso…

Debo confesarte que te recibí de mala manera… con lágrimas y tristeza… y sobretodo mucha soledad… Mi familia no estaba a mi lado y además mi corazón estaba roto… Así que cuando llegaste reconozco que no te recibí con alegría…

Pero me di cuenta que me trajiste un regalito… Era la última pieza de un don que cada año había ido llegando a mis manos… y aunque era pequeño, resultó tener un valor incalculable. “perseverancia”. Eso se leía cuando coloqué la pieza que faltaba… esa que tú me trajiste. Al principio no supe que hacer con ella. Seguía atada a un montón de cosas que habían quedado de tu predecesor y no hacia sino desear que las cosas fuesen como en ese momento.

Pero tu no tenías prisas… porque sabías que aquel no volvería… y que yo, tarde o temprano tendría que aceptar mi realidad… mi ahora… y eso eras tú, eso era tus días...

El cambio comenzó con una decisión…

Y de pronto, me monté en tus patines… y decidí que era hora de recorrer el camino que tú me mostrabas sin pensar tanto en lo que ya había pasado, había llegado el momento de dejar muchas cosas atrás…

Creo que realmente te recibí como en mayo… perdón por tardarme tanto... Pero tenía los nudos que me ataban al pasado tan apretados, que no fue tarea sencilla… mis dedos dolían a medida que intentaba desatarlos, algunas veces sangraron y en algún momento me detuve… pero el don estaba completo y seguí adelante… Lo mejor de todo? Sentirme ligera y animada a medida que dejaba las cosas inútiles atrás.

Y llego el día… el 10 de agosto…. Ese día te abracé y te quise como nunca… porque fue el día que comprendí que ese don de muchas letras y un solo sentido había sido mi aliado para alcanzar una meta.

De allí en adelante, amé cada día que me regalaste… Porque descubrí tus lecciones, viví tus buenos días y aquellos que no lo eran tanto… y me reconcilié conmigo misma y perdoné los errores que cometí tiempo atrás pero cuyas cicatrices aun estaban vivas.

Mi querido 2010… Confieso que te voy a extrañar

En tus días me he enamorado de un hombre maravilloso y real, lleno de virtudes y defectos, un hombre al que Amo como es y que me acepta como soy.. Un hombre que saca lo mejor de mi misma y lo potencia… Como olvidar que tus días lo trajeron a mi camino?

En tus días me gradué y abracé a mis padres con lágrimas en los ojos, orgullosos de ver que tras años de arduo esfuerzo lo habíamos logrado.

También en tus días tomé decisiones y aprendí después años de vida a decir que no… sin remordimientos y con conciencia. Así, tus días me han enseñado a ir dejando atrás aquello que no me alimenta y que por mantenerse pegado a mí, me destruye.

Sí, voy a extrañarte 2010…. Pero también debo confesarte que no me ataré a ti…

Confieso que espero ansiosa el 2011 y que lo recibiré agradecida, que no pasaré 5 meses viviendo en tu recuerdo, que recibiré el año nuevo y lo viviré con alegría desde el primer día…

Se que el 2011 será distinto a ti… que cada día habrán emociones distintas… que hay nuevas metas en mi camino, que habrán tropiezos distintos… Y lo que si puedo decirte es que intentaré que el don que me regalaste sea presente en mi vida…

Te recordaré con alegría querido 2010, pero te dejaré ir sin nostalgia… te dejaré ir porque se que has cumplido tu trabajo y lo has hecho bien… has sido un gran año… pero de corazón espero que tu hermano lo mejore… y sabes que? Le daré una mano o mejor las dos... y lo ayudaré para que así sea.

Sigue haciendo tus maletas 2010, yo voy preparando las cosas para recibir a tu reemplazo y a tu salud brindaré…

Buen viaje 2010… te visitaré en mis recuerdos… pero te dejo ir…. Feliz por todo lo que viene…



19 de diciembre de 2010

Estas aquí…

No conozco tu olor…
No he rozado nunca tu piel…
No he sentido tus labios, ni el calor de tu aliento…
No he dormido a tu lado…
Pero nadie puede decir que no eres real…
Te he visto dormir, he escuchado tu respiración y tu voz adormilada diciendo que me amas…
Te he visto sonreír, y he visto tus ojos iluminarse en mi pantalla…
Te he visto trabajar, susurrando palabras que no entiendo, pensativo, contento…
Te he visto feliz, te he escuchado cantar, te he visto en ropa de domingo y también de miércoles, jueves o lunes…
Te he escuchado conversar por teléfono, nos hemos reído juntos…
Te he visto adivinar mis pensamientos, completar mis palabras, resolver mis dudas,…
Te he sentido respirando a mi lado… en la ausencia acariciándome, sin estar presente besándome…
Estas aquí…
En mis pensamientos de cada mañana al levantarme y cada noche cuando antes de cerrar mis ojos veo tu rostro y sonrío...
Estas aquí… cada día mas cerca… cada día mas tuya…
Como un Amo maravilloso, como mi Dueño… Como mi Dios…
Ahora tejiendo en la navidad planes que se harán realidades con el año nuevo…
Decididos a escribir nuestra historia pero por encima de todo…
Decididos a vivir.

4 de diciembre de 2010

Confianza y seguridad

No podía apartarlo de mi mente… la suavidad de su lengua, su cuerpo retorciéndose de placer, nuestros pezones rozándose en una caricia prohibida, nuestros gemidos ahogándose con cada beso… los pliegues de su entrepierna, suavemente húmedos, tentadoramente abiertos…

Lo había olvidado, o para ser mas honesta, lo había bloqueado… cada recuerdo, cada deseo, cada sensación había quedado sepultada debajo de los sinsabores y las lagrimas, ocultos por el peso de la desilusión y la culpa. Me había negado durante mucho tiempo la oportunidad de sentir con libertad, el cielo de mi mundo no era infinito, mi realidad tenía un bosque prohibido, alejado de todo… olvidado… pero no muerto…
Y la llave era el amor…

La confianza ganada y no impuesta, una seguridad que se afianza en detalles, que no se pierde en fantasías… una confianza sin prisas.

Mi primera vez con una chica fue una experiencia exquisita…. Tan íntima, tan llena de complicidad, tan excitante… y que además me abrió a las puertas a conocer desde adentro esas relaciones donde la confianza de la pareja permite invitados… yo era la invitada y sentía admiración por ellos… parejas que me dejaban entrar en sus vidas mas allá de la cama… y nacía una amistad que era increíblemente deliciosa, autentica, sin temores ni restricciones. Cada quien con cada cual…

Pero nada es perfecto… y cuando fui pareja y cuando tuve invitados, el resultado no fue el mismo. Mi admiración hacia quienes me dejaron entrar en sus vidas de pareja crecía de la misma forma que mis temores. La incertidumbre se volvía angustia y luego vivía la triste certeza de estar de más.

Entonces enterré en el bosque prohibido todos esos deseos y sensaciones… y cerré las puertas que lo rodeaban… “terreno peligroso” colgaba de la verja y el óxido encontró hogar en las cadenas que me protegían de una historia donde no había conseguido un final feliz a pesar de repetir el capítulo varias veces.

El tiempo pasó y mi historia siguió su curso...

Cuando El llegó, recorrió con calma cada rincón de mi mundo, pasamos cerca del bosque prohibido, El vio las señales de advertencia, pero no dijo nada, no hizo preguntas… sencillamente fue paciente, hasta que una noche le conté la historia y finalmente El supo que era lo que yacía en ese rincón prohibido. Contrario a todos, El escuchó atento y cuando pasábamos cerca de ese lugar se cuidaba de no dejar que viejos temores nublaran mi cielo.

Hace algunos días tuvimos una conversación muy franca sobre ese tema… Involucrar otra chica… Le conté de mis temores, pero también de mi decisión de vivir mi presente y no de preocuparme por un futuro que es incierto. Sus respuestas fueron claras, llenas de sinceridad. Hablamos sin adornos, sin protocolos y el resultado aun me tiene exquisitamente sorprendida.

La seguridad que me hace sentir ha hecho que sin darme cuenta me vaya acercando a mis recuerdos y mis deseos… las cadenas oxidadas están ahora en el piso y las verjas abiertas invitan ahora a recorrer el bosque sin temor.

No significa que estemos buscando una chica para que sea parte de nuestra relación, no significa tampoco que desperté y dejé de preguntarme “que pasaría si…” No significa que mañana El llegará y disfrazándose en su Dominación, excusándose en ser mi Dueño impondrá una "hermana" para así tener una excusa y acostarse con otra. El no necesita hacerlo. Es solo que ya no está prohibido fantasear con una chica acompañándonos… ya no me invade la angustia al pensar en ese tema y en lugar de hacerme preguntas sin respuestas dejo que mi realidad vaya respondiendo a mis dudas y desde que estamos juntos las dudas siempre han terminado sin nada que decir, sofocadas por una relación que se va construyendo sin prisas pero sin pausas.

Me gusta… porque la verdad, mi bisexualidad es algo que disfruto, pero necesitaba sentirme muy segura y muy amada antes de volver a permitirme pensar en eso. Porque no quiero otro hombre para quien yo sea solo un puente que le une a fantasías y morbo… no quiero sentirme obligada a cazar una mujer y sentirla competencia y no cómplice… no quiero volver a sentir que estoy sobrando…

Y El lo deja claro… nuestra relación es de dos… nuestros juegos pueden ser de 3, de 4, de 10… pero al final, cuando la mañana amanece en nuestro mundo El busca mis brazos para reposar, mis caricias, mi presencia… mi amor…

Mi Señor… Su amor era la llave de mi libertad. Gracias por la seguridad de sus palabras, por la realidad de su presencia, por la claridad del camino que nos une. Gracias por sostener mi mano con firmeza por confiar en mi, por no tener prisas, por respetar mis sentimientos, por enseñarme que estamos juntos y demostrarme que soy realmente importante en su vida.

Finalmente alguien me quiere por quien soy, no por lo que ofrezco…

28 de noviembre de 2010

Una noche

El me pidió que me preparara mientras iba por algo para tomar…


Prepare todo, las pinzas a mi lado, las cuerdas, algunas velas, una cadena….todo ordenado para cuando el deseara usarlo en mi. Fui desnudando mi cuerpo, conciente de que seria usada para su placer… lo cual significaba sin duda que yo disfrutaría plenamente

Cuando volvió yo estaba desnuda, sentada… con mis senos al aire… mi sexo expuesto…

Lo vi llegar… y se sirvió una copa… y se sentó a observarme… todo mi cuerpo respondió a su mirada, a su presencia… le veía con su trago, en su silla… saboreándolo, mirándome, contemplando mi cuerpo desnudo… su propiedad, su juguete, Suya…

Y despiertan mis pezones, endureciéndose, invitándolo… se humedece mi entrepierna ansiosa, rendida a Su presencia… palpita mi clítoris, como un corazón que da vida a la pasión, a la necesidad, al deseo…

Comienza a guiarme, sus instrucciones son sencillas y claramente explicadas, la cuerda abraza mis pechos y va recorriendo mi piel como sus manos, con firmeza… descubren el camino entre mis nalgas, encuentra hogar entre la humedad de mis labios y termina en mi mano que es la suya… la que sujeta, la que mantiene el control…

Una pinza en cada pezón, con un dolor exquisitamente permanente, sujetándolos con fuerza, como si fuesen sus dientes los que se clavaran allí…

Y descubrí que al respirar la cuerda se tensaba y presionaba con mas fuerza mi clítoris, que el movimiento de mi pecho traía a escena el dolor de mis pezones cautivos, sentía la presión de la cuerda en mis nalgas… el ardor, el dolor, la cuerda clavándose en mi cuello… y la humedad que desbordaba mi sexo, confesando sin palabras el exquisito placer de pertenecerle.

– “Mírame a los ojos, Eres mía” – y su voz creaba una corriente eléctrica que recorría todo mi cuerpo y lo abandonaba en un gemido suplicante, agradecido, entregado a mi Dueño…

Una de mis manos sujetaba la cuerda y la otra recorría con avidez mi entrepierna, la cuerda enterrada presionando mi clítoris, la humedad que suaviza el roce que acrecienta el placer

– “hala la cuerda” – y mis manos obedecieron al instante… presionando sin detenerse, la cuerda se clavaba en mi piel, el roce en mi cuello, la presión en mis senos, el roce ardiendo entre mis nalgas…mi humedad desbordándome… el placer en mi mirada, mi respiración agitada…

Seguí tocándome… y seguí halando la cuerda mientras lo hacia, la cuerda se clavaba en mi piel, la palpitación de mis pezones adoloridos y sujetos… mi clítoris hinchado, rozando con la cuerda húmeda que se enterraba a cada momento con mas fuerza mientras yo iba tensándola…

Su voz, que se hace mas ronca a medida que disfruta… mi cuerpo ofrecido… mi dolor para usted, mi placer de sus manos… inevitablemente el orgasmo se hizo presente, arropándome toda, recorriendo cada centímetro de mi piel, mi cuerpo se tenso, la cuerda apretaba aun mas fuerte y el orgasmo me desbordaba entre gemidos y suspiros.

– Mírame – y los últimos espasmos de placer acariciaban mi cuerpo…

Entre mis sonrisas y mi respiración agitada… su mirada… su guía… sus palabras acariciándome, su presencia… cómodamente sentado mientras observaba mi cuerpo… Estaba allí para usted… y era una verdad que ambos podíamos tocar… Otro orgasmo vino a hacernos compañía… porque mi piel hambrienta y deseosa no se detiene en su deseo, porque Usted, Dueño y Señor de mi placer disfruta al mover los hilos de mi cuerpo y al final con mi mirada clavada en sus ojos, ofreciendo mi cuerpo, reconociéndome Su propiedad, su perra, su niña, su esclava, su puta, su amante… el placer que jamás creí posible se adueñó de mi… y me hace piel, aire, sudor, gemidos… me volví parte de todo, me volví nada a sus pies, me reconocí, me encontré y me perdí en su presencia y su esencia.

Al final, acariciaba las marcas de la cuerda en mi piel enrojecida, respiraba queriendo llenarme de todo y de usted, sonreía porque la plenitud me arropaba… y estaba allí en su presencia… en mi hogar…


Gracias…

No hay palabras con las cuales describir las emociones que me embargan cuando me siento a su merced… más allá de la cuerda o de las pinzas, más allá de mi humedad o el roce… el verdadero placer es el de sentirme Suya, de reconocerle mi Dueño… mi Señor… eternamente mi Dios…

23 de noviembre de 2010

Cumpleaños Feliz



Amanece mi cumpleaños…



Acostada en mi cama miro a mi alrededor y veo la toga que utilizaré dentro de poco en mi ceremonia de graduación, a su lado el vestido de esa noche, la caja de cereal para dos semanas y una talla menos, mis libros… mis cosas…



Amanece mi cumpleaños y sonrío feliz… Agradecida con Dios por el año que ha pasado, un año de cambios, de mucho crecimiento… Hoy soy feliz y por primera vez en muchos años no hay tristeza que le haga sombra a este día…



Gracias a quienes han estado a mi lado en mis subidas y bajadas, en mis sonrisas y mis lágrimas, gracias a quienes han pasado por aquí, a los que han dejado su huella y a aquellos que solo han caminado en silencio.



En este día solo hay palabras de agradecimiento en mi corazón… y una sonrisa en mis labios.

Se les quiere...

Verónica

20 de noviembre de 2010

Mi BDSM

Has intentado alguna vez explicar por qué hay cosas que te parecen graciosas?

Es algo tan natural, que explicarlo lo vuelve confuso, le hace perder la magia… La gracia, el humor, es algo tan íntimo y personal como tu forma de vivir. Como el BDSM en el que crees.

El tiempo va pasando con ese ritmo indetenible que se vuelve tan lento en la tristeza y tan fugaz en la felicidad, pero que en este momento de mi vida marcha con un paso firme y justo…

Hoy ya no busco el BDSM del lado fuera, como si fuese el santo grial, no lo busco en un libro, ni en un blog, ni en un perfil de facebook… de hecho no lo busco… Hoy intento construir el BDSM en el creo desde adentro… partiendo de mi. Es por ello que se vuelve un tanto difícil intentar explicarlo.

Quizás es por eso que se han ausentado mis letras…

No puedo explicar cómo me siento, pero si les contaré un secreto.

He conseguido algo que busqué durante mucho tiempo (y no es un Amo) finalmente conseguí dejarme llevar, dejarme querer, conseguí sentirme especial y reconocerme grandiosa… a Su lado… o sola…

Mi valor no me lo da mi Amo… El lo amplifica, El me hace ir mas lejos, me hace crecer, me hace buscar la perfección… pero soy excelente… soy grandiosa… y si El un día decide tomar otro camino, no significa que yo valga menos, que pierda esencia o que deje de brillar.

Que básico cierto? Pero me hacía falta. Aprendí a quererme… y eso ha cambiado todo mi mundo.

Mucho se habla de que una sumisa debe aprender a dar… pero para mi, lo mas difícil era aceptar lo que recibía… me sentía inferior, sentía que cada cosa que me daban iba mas allá de lo que merecía, por eso siempre me sentía en deuda, buscando pagar de alguna manera las atenciones, los momentos, los orgasmos. Hoy reconozco, valoro y aprecio cada detalle que El tiene conmigo, pero también soy conciente de que tenemos una relación de dos…donde El sostiene mis hilos, guía mi mundo, modela mi esencia, pero donde yo, no olvido mi cerebro, no dejo de preguntar, de sugerir, no me olvido de mi misma…

El no me anula… me complementa… no somos uno… somos dos… con historias distintas, con experiencias, recuerdos, momentos, amigos independientes… Somos dos… juntos, somos un todo, que mantiene cada esencia y que se proyecta en algo nuevo, completo, que brinda apoyo al otro, que sostiene, que refuerza, pero que nunca ensombrece.

De forma natural, todo va tomando su propio camino, se va aclarando el horizonte y aunque no tengo la certeza de mi destino, siento la confianza de mis pasos.

Es difícil de explicar lo que somos cada uno y lo que construimos juntos… es algo tan nuestro… Reconocerle mi Dueño no me llena de temores, reconocer que guía mis pasos no me asusta, reconocer que tengo la libertad de pensar y cuestionar me hace sentirme mas Suya…

Porque pregunto, cuestiono, pienso e igualmente con la misma convicción me entrego.

Somos juntos… vivimos… y soy feliz.

Poco Le he escrito a El a través de este blog, quizás porque prefiero que mis palabras le acaricien al oído por las noches… pero hoy quiero agradecerLe… No por ser un excelente Amo, o por ser un buen amigo, ni por ayudarme a organizar mis cosas, tampoco por el futuro que ahora pintamos juntos…

Hoy quiero agradecerle por el detalle que me recuerda cada día lo afortunada que soy… Gracias por hacerme reír…

No hay un día desde que caminamos juntos que no estalle en carcajadas con alguna ocurrencia… que no sonría orgullosa, satisfecha y plena. Hoy agradezco Su capacidad de hacerme levantar la mirada del charco que ha dejado la lluvia y entonces poder ver el arcoiris.

Concientemente Suya…

Verónica


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